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Un corazón voluntario

  • Foto del escritor: Vane Rodríguez
    Vane Rodríguez
  • hace 11 horas
  • 3 min de lectura

Cuando me platicaron sobre Dr. Sonrisas hace más de 12 años,estaba por abrir la filial en la ciudad y desde ese momento supe que iba a ser algo mágico, único y muy especial. Imaginaba que con la llegada de la Fundación, la vida de muchos niños se llenaría de mucha alegría, esperanza y diversión. Sin embargo, no tenía idea de lo especial que sería para todos lo que somos y hemos sido parte de esta hermosa causa.

Y es que, cuando te vuelves voluntario, no solamente entregas tu tiempo; sino también entregas tu corazón. Compartes tu alegría, tu energía, tus ganas de ayudar y de hacer que ese niño, niña o joven, por unas horas puedan olvidarse de los tratamientos pesados para simplemente disfrutar del momento y de lo hermoso que es ser un niño. Que sepan que a través de una sonrisa, un juego o una plática puedan seguir soñando y teniendo una actitud positiva para luchar contra esta enfermedad.

Durante todo este tiempo, Dr. Sonrisas además de cumplir sueños, también ha transformado corazones. Con cada actividad recreativa o fiesta en grande, cada visita a los hospitales, cada campaña de donación altruista de sangre, cada alimento entregado a los familiares de los niños y quienes están esperando noticias afuera del hospital, nos han demostrado que la unión de nuestras voluntades puede hacer que las cosas sucedan y que la felicidad está cuando la compartimos con los demás. Porque aún en los momentos más difíciles, también existe la unión, la fe y la esperanza.

Ser voluntario también significa ser parte de una familia de narices azules donde compartimos la misma misión: hacer realidad los sueños de los niños más valientes del mundo. Donde los niños son nuestros grandes maestros de vida, que nos enseñan a sonreír en medio de la dificultad y donde su fortaleza nos inspira a seguir luchando de su mano.

Hoy doy gracias por haber tenido la fortuna de haber conocido a María Belén y a su familia, quien a sus 6 años, la conocí en una visita al hospital y se volvió mi gran amiguita. Ella tenía la sonrisa más dulce del mundo, y entre mucha gente buena pudimos hacer que disfrutara de ser princesa por un día. Con carruaje, príncipes, princesas, comida, música y regalos, pudo hacer su sueño realidad, y sé que desde el cielo nos está guiando.

Así como ella muchos niños nos dejaron una gran experiencia como Carlitos que tuvo un día lleno de magia de Harry Potter. Adrián vivió la experiencia de volar en avión por primera vez. José de conocer el mar. Harold conoció a Spiderman. Matías convivió con Paleto, Habib y su encuentro con los Ángeles Azules. Milton fue bombero por un día. Bin fue soldado por un día, y solo por mencionar algunos.

Cada uno de ellos, han sido muy especiales que permanecen en nuestros corazones que nos motivan a seguir en esta causa por los sueños que aún podemos hacer realidad. Aunque algunos hayan librado la enfermedad, otros siguen en la lucha y otros han trascendido de esta tierra, estamos convencidos que todos los niños y jóvenes deberían tener una experiencia única que transforme su vida, porque cumplir un sueño también es brindar esperanza, valentía, y recuerdos que quedan para siempre.

¿Por qué ser voluntario? El mundo necesita a más personas buenas, haciendo cosas buenas. Porque la única manera de generar un cambio positivo en nuestro entorno es dejando de esperar a que alguien más lo haga y atreviéndonos a que las cosas sucedan. Todos nosotros llevamos un superhéroe dentro, y éste aparece cuando decidimos actuar y acompañar con empatía en nuestras actividades, además es increíble lo que podemos lograr con la suma de nuestras personalidades.

Si me hubieran dicho todo lo que iba a vivir en la fundación, probablemente no hubiera creído que existen personas así como yo, con la misma locura de hacer un mundo mejor. Todos unidos con el mismo corazón de servir y ganas de ayudar, tantas personas buenas en nuestra ciudad y por todo el país, que nos alientan a seguir.

Ser mamá hace que esta experiencia tenga un significado aún más especial, ya que nuestros hijos aprenden cómo tratamos y ayudamos a los demás. Cada acto de amor, empatía y servicio que ellos observan, siembra en ellos un corazón generoso y dispuesto a cambiar el mundo.

Hoy después de muchos años, sigo convencida que ser parte de Dr. Sonrisas es una de las experiencias más transformadoras y especiales de mi vida. Ha cambiado la manera de ver mi mundo y de valorar cada momento. Hoy sé que una sonrisa puede cambiar un día, un sueño puede cambiar una vida y que mientras existan personas dispuestas a compartir su corazón, siempre existirá una esperanza.


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