La culpa en los padres: “¿Pude haber hecho más?”
- Jenniffer Mejías

- hace 1 hora
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En cada acompañamiento que realizo, hay un sentimiento que aparece apenas inicia. Cuando un padre o una madre atraviesa el dolor más profundo de su vida... y es la culpa. No llega de inmediato, a veces espera días, semanas o incluso años para hacerse presente. Pero cuando aparece, lo hace con una fuerza devastadora: "¿Pude haber hecho más?".
Es una pregunta que retumba en la cabeza de cada mamá y papá; a veces no busca una respuesta. Busca una forma de aliviar el dolor, y sin darse cuenta, muchas veces termina convirtiéndose en una sentencia, la culpa es una compañera silenciosa del duelo.
Como tanatóloga, he acompañado a muchas familias que viven la enfermedad, la pérdida y los procesos médicos complejos. Hay algo que se repite con una frecuencia conmovedora: los padres suelen cargar una culpa enorme, incluso cuando hicieron absolutamente todo lo que estaba en sus manos.
Se culpan por no haber detectado antes un síntoma.
Por no haber insistido con otro especialista.
Por haber trabajado demasiado o haberlo hecho poco.
Por haber perdido la paciencia un día cualquiera.
Por aquella ocasión en la que dijeron "después jugamos"
Por no haber podido evitar lo inevitable...
La mente intenta encontrar una explicación porque aceptar que existen situaciones que escapan a nuestro control resulta profundamente doloroso. Entonces aparece la culpa de nuevo, haciéndote sentir insignificante, porque de alguna manera, sentir culpa parece menos aterrador que aceptar la impotencia de todo lo que está pasando.
El amor no se mide por los resultados
Vivimos en una sociedad que constantemente nos dice que debemos hacerlo todo perfecto. Que si investigamos más… Que si preguntamos más… Que si elegimos mejor… Todo habría sido diferente, pero la realidad es mucho más compleja.
Hay enfermedades que no pueden prevenirse. Hay accidentes imposibles de anticipar. Hay circunstancias que ningún padre, por más amor que tenga, puede controlar. El amor de una madre o de un padre no se mide por haber podido cambiar el desenlace. Se mide en las noches sin dormir. En las manos que sostuvieron. En las lágrimas escondidas para dar fortaleza. En cada consulta. En cada abrazo. En cada "estoy contigo", incluso cuando el miedo los consumía por dentro.
Los niños nunca recuerdan la perfección
Cuando hablamos con niños que atraviesan enfermedades, ellos rara vez hablan de si sus padres tomaron la decisión médica perfecta. Hablan de quién los acompañó, quién los visitó, quién les regaló sonrisas y quién sostuvo su mano. Los hijos no necesitan padres perfectos. Necesitan padres disponibles emocionalmente.
La culpa no desaparece porque alguien diga: "No fue tu culpa". La culpa necesita ser escuchada con compasión. Necesita tener un espacio donde pueda expresar todo aquello que nunca se dijo. Necesita reconocer el enorme amor que existe detrás de cada reproche. Porque, en el fondo, la culpa casi siempre es el amor buscando una explicación.
También los padres merecen cuidado. Con frecuencia, toda la atención se dirige al niño y es natural, pero pocas veces alguien se acerca a preguntarles a mamá o a papá: "¿Cómo estás tú?"
Y eso en Tanatología lo tenemos muy presente: damos valor al que sostiene, al que se hace invisible. Para nosotros no lo son. Cada madre, cada padre, cada abuela, tío o cualquier familiar dispuesto a apoyar el proceso merece ser visto, valorado y acompañado. Porque ellos también están viviendo pérdidas, sienten miedo y lloran cuando nadie los ve.
También necesitan permiso para descansar, para hablar y para reconocer que hicieron lo mejor que pudieron con los recursos, la información y las fuerzas que tenían en ese momento. No desde la perfección, sino desde el amor.
Hoy quiero decirte que, si esa voz vuelve a decirte "¿pude haber hecho más?", tal vez puedas responderte con unas palabras amorosas: "Hice lo mejor que pude con lo que sabía, con lo que tenía y con el amor que sentía en ese momento.”
Porque ningún padre deja de amar por no haber podido cambiar la historia y ningún hijo deja de sentirse amado porque sus padres no hayan sido perfectos.
Gracias por estar aquí y por permitirme acompañarte en este camino.
Te mando un abrazo.
Jenny
Instagram: @superatuduelo
Telefono: +52 624 178 4042




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