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En Dr. Sonrisas encontré mi propósito

  • Foto del escritor: Juan González
    Juan González
  • 30 abr
  • 3 Min. de lectura

Las cosas que cambian nuestra vida a veces comienzan con algo tan simple como una publicación en redes sociales. Ese fue mi caso.



En 2018, cuando tenía 17 años, encontré en Facebook una convocatoria para participar como voluntario en el Día de la Sonrisa de Dr. Sonrisas Filial Morelia. Sin conocer mucho sobre la fundación, decidí inscribirme. No imaginaba que sería el inicio de un camino que marcaría profundamente mi vida.


Recuerdo ese sábado 21 de abril como una experiencia extraordinaria: un día lleno de alegría, aprendizaje y conexión con algo mucho más grande que yo. Aunque ya había participado en voluntariados escolares y académicos, descubrí el impacto real que puede tener el servicio: generar bienestar y esperanza para quienes más lo necesitan.


Después de esa primera experiencia decidí seguir participando activamente en la fundación, con la convicción de que siempre hay algo que podemos hacer por los demás.


En 2024 tuve la oportunidad de asumir la coordinación de voluntariado en Dr. Sonrisas Filial Morelia, una responsabilidad que me permitió trabajar aún más de cerca con personas que, como yo, creen profundamente en el poder del servir.


Un año después, en 2025, recibí la propuesta para asumir la dirección de la filial. Claro está, dije que sí. Sin embargo, debo reconocer que ese momento vino acompañado de cierta incertidumbre. Asumir la responsabilidad de coordinar y gestionar una filial implicaba nuevos retos, decisiones y aprendizajes que hasta entonces no había enfrentado desde ese nivel.


Con el apoyo del equipo, la experiencia acumulada en voluntariado y la convicción de que el propósito de la fundación vale cada esfuerzo, decidí dar mi salto de fe.


Algo importante a mencionar es que mi profesión es como ingeniero electrónico. Durante mucho tiempo pensé que mi camino estaría completamente ligado al ámbito técnico, pero con el paso de los años he descubierto que la vocación no sigue líneas rectas.


Hoy entiendo que el propósito nos encuentra en los lugares menos esperados. La carrera que elegimos no limita la manera en la que podemos servir a los demás; al contrario, aporta cuando se trata de construir bienestar para la comunidad. Al final, todo está conectado.


En este proceso también he buscado seguir aprendiendo y formándome en áreas relacionadas con el bienestar social y el acompañamiento a poblaciones vulnerables. Actualmente trabajo en el CRIT Michoacán, donde tengo la oportunidad de conocer más de cerca la realidad de muchas familias que enfrentan retos importantes relacionados con la salud y la rehabilitación.


Esta experiencia refuerza algo en lo que siempre he creído: las organizaciones sociales no compiten, se complementan. Cada institución trabaja desde su propia misión, pero cuando se conectan y colaboran, el impacto puede ser mucho mayor para las familias que requieren apoyo.


Hoy tengo la convicción de que Dr. Sonrisas es un propósito que se construye todos los días a través del trabajo, de la confianza de quienes creen en la causa y de la creación constante de estrategias que nos permitan crecer y perdurar en el tiempo.


Lo más valioso de este camino es que no lo recorro solo. A mi lado están mi familia, mis amigos, los voluntarios, las personas que confían en la causa y, principalmente, un equipo extraordinario que hace posible cada proyecto.


Nuestro “Dream Team”: Adry, Abril, Pao, Sele, Lau y Lulú. Gracias por confiar en lo que hacemos. En cada actividad aprendo algo de ustedes. Gracias por sumarse, por cuestionar, por aportar y por construir juntos. Sé que lo vamos a lograr.


En estos casi ocho años de formar parte de la fundación, puedo decir con el corazón en la mano que ni un solo día he pensado en irme. Amo profundamente lo que representa y el impacto real que genera en la vida de muchos niños, niñas y adolescentes. Dr. Sonrisas se ha convertido en una convicción de vida.


El compromiso es claro: seguir profesionalizando el trabajo social, seguir generando estrategias que permitan ampliar nuestro impacto y, sobre todo, seguir acompañando a las familias que depositan su confianza en nosotros.


Para concluir, solo puedo invitarles a escuchar esa voz interior que nos impulsa a salir de lo conocido y a intentar algo más grande que nosotros mismos. Muchas veces no sabemos exactamente a dónde nos llevará, pero cuando la seguimos, descubrimos caminos que transforman nuestra vida y nos rodean de personas de gran corazón; personas que, con el tiempo, se convierten en grandes amigos.


Tengo la certeza de que, mientras existan niños, niñas, adolescentes y familias que apoyar, siempre habrá un Dr. Sonrisas dispuesto a encontrar corazones que quieran sumar.

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